Espiritualismo, Humanismo, Fraternidad, Filantropía, no son para los masones escoceses conceptos vacíos de contenido. Nuestra espiritualidad no nos viene dada como si fuese una gracia, el humanismo no consta en nosotros como una virtud innata, la fraternidad no es espontánea. A esas virtudes masónicas se llega a través del esfuerzo individual y colectivo, utilizando una tradición iniciática y progresiva (el Rito es un método) que posibilita una espiritualidad abierta a la libertad, al humanismo, a la igualdad y a una auténtica fraternidad universal entre los hombres.
Cabe decir que el R.·.E.·.A.·.A.·. es tan tradicional como liberal. Un Rito que rompiera con la tradición iniciática o que no proclamase la libertad, y fuese por tanto dogmático, dejaría en ambos casos de ser masónico.
La misión del R.·.E.·.A.·.A.·. es siempre construir. Construir el edificio supremo de un orden iniciático, construir al hombre y construir su fraternidad, en resumen hacer mejores masones, todo ello dentro de la unidad armoniosa en los Cuerpos Jurisdiccionados a los Supremos Consejos.
El Rito Escocés implica en su ideal una perfecta síntesis entre el humanismo espiritualista de la filosofía tradicional y el humanismo antropológico moderno.
Aunque el mundo profano se esfuerza en enfrentar conceptos como universalidad y diferencia, los masones escoceses podemos proclamar que sin respeto a las diferencias el universalismo puede degenerar en totalitarismo, y que, sin exigencia de valores universales (es decir sin un horizonte de universalismo) el derecho a la diferencia podría desembocar en un enfrentamiento bélico. Por eso conviene mantener pujante siempre la vocación universal de la masonería.
En un sentido interno y estructural hemos de decir que los distintos Cuerpos Subordinados deben construirse manteniendo un perfecto equilibrio entre su identidad y la obediencia indiscutible al Supremo Consejo.
Estamos asistiendo en España a un desarrollo y expansión del R.·.E.·.A.·.A.·. auténticamente excepcional, y que ya va siendo conocido internacionalmente. Por todo ello nuestros principios se empiezan a proyectaren la sociedad profana.
He aquí el sentido y misión del R.·.E.·.A.·.A.·. En primer lugar, hacer cada día mejores masones es decir aumentar su cualificación intelectual, moral y sobre todo masónica a través de un trabajo riguroso, progresivo, profundo y esencialmente iniciático; y en segundo lugar, que esos hombres más formados y más masones, es decir más hombres, impongan con la fuerza de sus ideas y el ejemplo de su conducta los principios del Rito y de la masonería en la sociedad profana.
Si el ritmo de nuestra progresión continua los próximos años la Filosofía de nuestro Rito podrá ser un referente ético real en nuestro país que sufre como el resto del mundo una profunda crisis de valores.
La filosofía Escocesa (que como hemos señalado es perfecta síntesis entre espiritualismo y humanismo) tiene que hacer notar su mensaje universalista de libertad y tolerancia frente a todo fanatismo, frente al integrismo religioso y frente al racismo xenófobo. Porque los principios del R.·.E.·.A.·.A.·. no deben quedar reducidos a la pura abstracción teórica. Nuestra misión es transmitir la Luz.
Los masones en general y los escoceses en particular no debemos darnos por satisfechos con ver recogidos algunos de nuestros principios en textos legales. Es evidente que los valores deben de ser positivizados para que puedan ser alegados ante los Tribunales. El problema, es que estamos asistiendo a un reconocimiento puramente nominal de derechos, que muchas veces en la practica se vacían de contenido o se interpretan restrictivamente. Frente a esa "ficción jurídica nominalista" el masón escocés debe estar alerta, Porque nuestro Rito no solo contiene grandes fundamentos axiológicos, sino además una filosofía practica que debe cristalizar en el ejercicio de derechos concretos; y obsérvese que decimos en el ejercicio y no solo en el reconocimiento.
El Filosofismo Escocista afecta al ámbito interno del masón (introspección de los valores), al ámbito filosófico teorético (exposición de los valores) y al ámbito socio-politíco (aplicación de los valores). Como consecuencia de la síntesis de esas tres significaciones cabe decir que la misión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado tiene una dimensión filosóficopolítica. ¿O acaso la defensa de la Soberanía Popular y por tanto del Sistema Democrático, la abolición de la pena de muerte, la oposición al despotismo religioso o la proclamación de la libertad de conciencia, libertad de enseñanza y de pensamiento no hay que situarla en el ámbito de los valores con consecuencias socio-políticas?.
Discurso y acción, teoría y praxis, pensar o actuar; fundir esos pares de opuestos en una Filosofía práctica, cuyo destinatario es la Humanidad, constituye el sentido del R.·.E.·.A.·.A.·.
Todo el contenido del Filosofismo Escocista responde a una triple condición de valor, hecho y norma en función de la perspectiva de análisis que adoptemos, es decir según sea ésta axiológica, sociológica o jurídica respectivamente. Por ejemplo la libertad de enseñanza y de cátedra en pura abstracción puede ser solo un principio o enunciado, es decir un valor, hasta estar sostenido por una norma que lo ampare, momento al partir del cual es un hecho (analizable sociológicamente) consistente en una determinada forma de acción docente.
Cualquier interpretación que excluyese (perspectiva axiológica o filosófica) norma (aplicación jurídica) y hecho (consecuencia sociológica), en los principios del Filosofismo Escocista, seria incompleta. Por eso decimos que el Escocismo es una filosofía practica, o al menos practicable. En consecuencia cabria referirse a nuestro Rito como una filosofia-social positivizable, antecedente histórico de las llamadas ciencias sociales, que supere y trascienda las viejas dicotomías escolásticas.
La misión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se materializa en las siguientes formulaciones y consecuencias de carácter práctico: